martes, 11 de enero de 2011

Cuestión de piel




Después de andar y desandar tantas veces el camino y perderte por tantos senderos, después de tantas paradas hechas y de los golpes, de los traspiés y de los roces de las cadenas que arrastrabas, de tantas rosas con espinas uno se transforma, aún no se como pero vas cambiando, muy lentamente a veces del frío y el vacío sentido antes, empiezas a buscar el calor, en que momento empiezas a mudar la piel una piel llena de durezas, de capas para protegerte, insensible a todo pero que empieza a caerse y deja paso a otra renovada con la sensibilidad que tenías antes, vuelven las ganas de acoger, de abrazar y sentir, pierdes poco a poco el miedo al rechazo y sobre todo tu propio rechazo, tu miedo a sentirte desprotegido, desnudo a mostrar toda tu debilidad y no ves como te has transformado que hay también en ti fortaleza, belleza, que puedes dar muchas cosas buenas afecto, cariño, apoyo y también recibirlo de otros y sobre todo puedes sentir placer sin que ello te torture.

martes, 21 de diciembre de 2010

El pasado se hace presente




Las cadenas que creía rotas han vuelto a recomponerse no quieren que camine sin ellas, aparecen en cada momento, cuando intento buscar formas diferentes de vivir y de sentir y recomponer este cuerpo roto y esta alma destrozada, se resisten, quieren devolverme a la esclavitud no pueden permitir mi libertad de obrar, solo oigo reproches, la seguridad de otros depende de estas cadenas que soporto durante tantos años y que creía que había podido romper, solo mera ilusión y no es fácil soportarlas ni arrastrarlas tendré que seguir anclada hasta que comprendan que ellos tienen que buscar su propio camino que no pueden aferrarse a que yo les lleve y les proporcione todo lo que buscan y yo lo intento pero nunca es suficiente, siempre siguen reprochando, quejándose y ahogando mis ansias de libertad.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Plan de viaje




Yo quiero llegar a una isla compartida, donde no exista el miedo y la duda, donde pueda expresarme con libertad, donde busque mis propias soluciones para mis problemas sin el temor a equivocarme y si fuera así aprender de esas equivocaciones, donde no me sienta prejuzgada, donde el afecto sea sincero y campe la honestidad y el cariño, donde pueda construir un nido sólido pero sin ataduras, ni cadenas que coarten mi libertad ni la de otros, donde la convivencia se base en el respeto, y la paz y la tranquilidad den margen a multitud de buenas sensaciones, donde se pueda aprender algo nuevo cada minuto y poder compartir lo aprendido, las experiencias, las ilusiones, las metas. Aceptar y sentirse aceptada. Poder dar y disfrutar con ello. Ser y estar sin perderse por los senderos y jugar y amar.
¿Acaso existe ese lugar o solo está en los sueños?

jueves, 9 de diciembre de 2010

lunes, 29 de noviembre de 2010

Cruce de caminos




Ya no basta con seguir el sendero y dejarse llevar va siendo hora de empezar a elegir por donde seguir estoy en una encrucijada y las dudas, el miedo, la impotencia y el desánimo siempre están en la sombra aprender a templarlas a olvidarlas y elegir una ruta de viaje y un punto de destino puede que sea complicado pero es lo que necesito, planificar y llegar disfrutando lo que pueda y esforzándome al máximo, primero buscaré la brújula adecuada y aún tengo mis dudas si sabré usarla y si la ruta elegida no será la errónea.

jueves, 25 de noviembre de 2010

domingo, 14 de noviembre de 2010

Retomando el viaje




Fuego, hielo elementos contrapuestos que se complementan volcán por dentro y el glaciar fuera se unen se amansan pierden su energía y se funden, la tempestad se calma y da paso a la lluvia que riega las semillas de emociones que afloran de aquellas que me atormentaban espero poder alimentarlas para seguir caminando de la amargura a una incipiente dicha, de la locura a un rayo de lucidez, la desesperación va dejando sitio a la esperanza y vuelve a mi una energía renovada un pequeño rescoldo que me infunde el calor necesario y la fuerza suficiente para volver a buscar el sendero por el que llegué hasta este acantilado y siento que el afecto de mis compañeros de viaje ha conseguido transformar mi visión del paisaje me adentro en el bosque del que salí voy siguiendo a la mariposa que revolotea en el camino.